Las 3 peores cosas que me han pasado viajando – Parte 2

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Porque no fue suficiente con un post para contar todas aquellas malas experiencias que he vivido durante un viaje, aquí te cuento las peores cosas que me han pasado viajando – parte 2 (aquí está la Parte 1).

Esto lo hago para mostrarte que en los viajes no siempre todo es felicidad.

Y que no se malentienda, amo viajar y creo que no dejaría de hacerlo por nada.

PERO también creo que no debemos idealizarlo tanto y aceptar que muchas veces en los viajes ocurren cosas que escapan de nuestro control.

Lo importante es aprender de estas situaciones para no cometer los mismos errores en el futuro.

Con este objetivo en mente, aquí te cuento 3 de las peores cosas que me han pasado viajando – parte 2.

¡Comencemos!

 

1. Sola en el bosque en medio de la noche

La verdad es que dudé un poco sobre incluir esta historia, ya que no me pasó en un viaje de turismo, sino que en un viaje de estudios.

Aún así, creo que la enseñanza que me dejó esta experiencia es importante, por lo que decidí compartirla.

 


Un centro de investigación entre bosques y fiordos

En esta oportunidad hice un viaje al sur de Chile.

Específicamente, pasé poco más de un mes en un centro de investigación que está perdido entre los bosques y fiordos del sur del país.

A este centro solo se puede llegar en embarcación o helicóptero.

Y, salvo por un pueblo de unas 10 casas que se encuentra a un costado de la propiedad, no hay mucho más contacto con la “civilización”.

Fiordo del sur de Chile.
Para que te hagas una idea, así era el lugar en donde me estaba quedando. Para un lado estaba el fiordo y para el otro un bosque espeso.

Llegué a este centro de investigación para hacer una investigación para mi tesis de pregrado (en biología marina).

Y la verdad es que fue una muy buena experiencia!

A pesar de que el centro está muy aislado, sus instalaciones son muy confortables y todo está construido en madera.

Además los paisajes son increíbles, especialmente los atardeceres que parecen de otro planeta!

Sin embargo, también es un lugar en el que tuve que trabajar mucho.

No quiero entrar en detalle, pero el tiempo que pasé allí estuve haciendo un experimento que me exigía gran dedicación durante el día.

Y aveces también durante la noche.

Específicamente, en tres oportunidades tuve que hacer mediciones que debían hacerse a eso de las 3 o 4 de la mañana.

Y lo terrible es que, para llegar desde el lugar en donde me estaba hospedando al laboratorio, debía transitar por una zona de espeso bosque en oscuridad casi total!

 

Sola en medio del bosque

El trayecto no era demasiado largo. Caminando rápido no tardaba más de 5 minutos, pero este tiempo se me hacía eterno.

Solo iba alumbrada por una linterna y cuando esta fallaba (porque lo hacía) con la luz de la pantalla de mi computador.

A medio camino había un farol que iluminaba parte del sendero, pero la vegetación era tan espesa que no era mucho lo que me ayudaba.

Y la verdad es que me moría de miedo!

Sendero en el centro de investigación.
Esta foto la tomé al atardecer, cuando todavía había luz. De noche el sendero era mucho más oscuro (y terrorífico 😱).

 

Y eso no era todo…

Y si pensabas que todo terminaba luego de transitar por este camino en medio del bosque, déjame decirte que no era así.

Luego, tenía que pasarme cerca de una hora sola en el laboratorio haciendo mediciones.

Y hacía esto con el alma en un hilo.

Además el laboratorio conectaba directamente con el muelle, por lo que no se podía cerrar completamente y me sentía muy insegura todo el tiempo que pasaba allí.

Para hacer las cosas aún peor, no había señal de teléfono ni Internet (ni nadie cerca). Por lo que si tenía alguna emergencia no había forma de pedir ayuda.

Y como si esto fuera poco, una vez terminadas las mediciones, todavía quedaba el camino de regreso.

Realmente, no sé cómo fui capaz de hacerlo!

 

Reflexiones

A pesar de que nunca me pasó nada en estas excursiones nocturnas (salvo llevarme un tremendo susto).

Debo decir que creo que fue un gran error acceder a hacer estas mediciones en la noche de esa manera.

Y lo peor de todo es que creo que fui yo misma la que me puse en esa situación.

En ningún momento me atreví a decir que no quería hacerlo, que me daba miedo, que no me parecía seguro.

Por el contrario, me aguanté el miedo en silencio y me lancé al bosque en medio de la noche.

En ese momento me sentí valiente, sentí como que había enfrentado uno de mis miedos: el miedo a la oscuridad.

Pero ahora que lo pienso, creo que en realidad hice todo lo contrario.

No me atreví a enfrentar un miedo mucho más profundo: el miedo a no ser suficiente.

En vez de confesar que me daba miedo hacerlo sola y pedir ayuda, preferí correr un riesgo innecesario.

Supongo que todo hubiera sido mucho más llevadero si simplemente le hubiera pedido a alguien que me acompañara.

Pero preferí no hacerlo…

 

Atrévete a decir que no o a pedir ayuda

Si alguna vez te encuentras en una situación parecida (sea o no durante un viaje), no hagas lo que yo y atrévete a pedir ayuda.

Todas tenemos nuestros temores y eso no está mal.

Lo importante es saber decir que no o pedir ayuda cuando algo nos incomoda o no nos parece lo suficientemente seguro!

No somos menos valientes, profesionales o capaces por ello.

Y ningún experimento, tesis o trabajo vale tanto como para ponernos en peligro!

 


2. Me quedé atrapada en Aguas Calientes, Machu Picchu

Ya me había referido a esta historia en ¿Cómo logré hacer mi primer viaje?, pero aquí contaré esta parte en más detalle.

Este fue mi primer viaje fuera de Chile y lo hice con 2 amigas mientras estaba en la Universidad.

Debo decir que este viaje fue muy poco organizado y llegamos a Cuzco sin tener la menor idea de cómo ir a Machu Picchu.

Debido a esto, optamos por contratar el primer tour que nos ofrecieron en la Terminal de Cuzco.

Este tour se supone que duraría 2 días y tenía todo incluido (transporte, hospedaje, entradas y alimentación), lo que nos dejaba con el dinero justo para volver a Chile luego de este par de días.

Sin embargo, las cosas no salieron como esperábamos.

El tour que contratamos era similar a este: Machu Picchu by Car 2 días (la opción más económica).

 

El camino a Machu Picchu

El primer día del tour todo comenzó bien.

Fuimos en furgón hasta el pueblo de Santa Teresa (haciendo la clásica parada en Ollantaytambo).

Y allí comenzaron los problemas.

Los guías nos informaron que como estábamos en plena temporada de lluvias, había derrumbes y los caminos estaban cortados.

Así que teníamos la opción de pasar la noche en Santa Teresa y al día siguiente continuar camino a Aguas Calientes, un pueblo muy turístico desde donde salen los buses hacia Machu Picchu.

Sin embargo, tendríamos que hacer gran parte del camino a pie.

Por lo que terminamos caminando más de 7 horas por un camino que no era demasiado fácil.

Habían subidas y bajadas que resultaban bastante agotadoras (por suerte no eran muchas). Y hasta tuvimos que cruzar un río.

Fue toda una aventura!

Pero también fue bastante agotador.

Supongo que ese día la belleza de los paisajes, la buena onda que surgió con los compañeros del tour y las ganas de conocer Machu Picchu, fue lo que nos dio fuerzas para llegar a Aguas Calientes.

Cruzando un río en el camino a Machu Picchu.
Hasta un río tuvimos que cruzar para llegar a Aguas Calientes.

 

Por fin en Machu Picchu

Esa noche llegamos muy cansados pero con buen ánimo a Aguas Calientes.

Sin embargo, al llegar nos enteramos de que en el pueblo había bastante tensión entre los turistas.

Resulta que, producto de las lluvias, los caminos seguían cortados y el tren no daba abasto para sacar a todos los turistas del lugar, por lo tanto no había forma de regresar a Cuzco!

En ese momento nos pusimos bastante nerviosas ya que, como dije antes, íbamos con el dinero justo 😱.

A pesar de estos contratiempos, al día siguiente fuimos a Machu Picchu e intentamos sacarle el máximo provecho a nuestra visita.

Y créeme que absolutamente todo valió la pena. ¡Machu Picchu es un lugar increíble!

De hecho, me gustó tanto que un año después volví a visitarlo (y creo que no será la última).

Aquí te dejo Las mejores fotos de mis viajes a Machu Picchu.

Fotografía en Machu Picchu, antes de que me pasara una de las peores cosas viajando.
Luego de este hermoso momento en Machu Picchu, aún teníamos mucho por delante.

 

No había forma de volver a Cuzco

Luego de pasar un día espectacular en Machu Picchu, regresamos a Aguas Calientes sin tener la menor idea de cómo volver a Cuzco.

Los caminos seguían cortados y la capacidad del tren no era suficiente.

Y no éramos las únicas en esa situación.

Había un grupo creciente de turistas (la mayoría tipo mochileros) que exigía a las autoridades que incrementaran el número de servicios en los trenes.

Tanto así, que un grupo decidió intervenir las líneas del tren como forma de protesta.

Todo este bochinche hizo que la situación en que nos encontrábamos apareciera en los medios de comunicación, atrayendo a algunas autoridades a la zona.

La verdad es que nosotras tuvimos bastante suerte: justamente el día en que visitamos Machu Picchu, arribó el cónsul chileno a la zona.

El cónsul se entrevistó con los chilenos allí presentes y nos dio algo de dinero, con el que pudimos pagar nuestros gastos básicos mientras se solucionaba todo.

Además, esa tarde se habilitaron horarios extraordinarios en el tren, lo que nos permitió conseguir un boleto para la mañana siguiente.

Aliviadas después de todos estos acontecimientos, pasamos esa última noche en una habitación que compartimos con algunos compañeros del tour.

 

Pensamos que ya estaba todo solucionado pero…

Nos fuimos a acostar ya más tranquilas pensando que pronto estaríamos de vuelta en casa.

Sin embargo, esa noche (a eso de las 4 de la mañana) alguien fue a nuestra habitación y nos dijo que teníamos que evacuar ¡YA!

Nos dijo que el río se había desbordado, que no había tiempo. Debíamos ir inmediatamente a la estación de trenes y evacuar el pueblo.

Ante esta advertencia tan alarmante, armamos nuestras maletas en un dos por tres y salimos disparados a la estación de trenes, esperando encontrar una gran caos en el lugar.

Sin embargo, cual sería nuestra sorpresa cuando salimos de la habitación y encontramos todo en perfecta calma!

Aparte de nosotros, no había un alma en las calles de Aguas Calientes.

El río tenía un caudal bastante fuerte, pero no estaba desbordado y tampoco había trenes ni nadie intentando salir del pueblo a esas horas de la noche.

Volvimos a nuestro hostal sin entender lo que había pasado.

Nunca supimos quién fue a decirnos que debíamos evacuar a esa hora ni por qué lo había hecho.

Asumimos que fue una broma de mal gusto, pero nos pareció todo muy raro.

Al día siguiente abordamos nuestro tren sin problemas, pero aún incrédulas respecto a lo que había pasado.

 

Lecciones

La principal lección que saco de esta experiencia tiene que ver con la importancia de planificar bien los viajes.

Ahora siempre antes de viajar trato de tener un plan.

Especialmente en lo referente a los tours. Intento informarme bastante bien para así contratar con una agencia que sea de confianza.

También es de suma importancia averiguar sobre el clima y estado del tiempo.

En este caso viajamos en plena temporada de lluvias y en un momento que no era nada recomendable ir a Machu Picchu.

Y, por último, te recomiendo NUNCA VIAJAR CON EL DINERO JUSTO.

Intenta siempre llevar un poco más de dinero para emergencias. No siempre tendrás la suerte de que llegue el cónsul a socorrerte 👍.

 


3. Me contagié la varicela en Argentina (de adulta)

Esto me pasó hace poco, así que puedo decirte con la memoria fresca, que durante unos días lo pase muy mal.

En mi último viaje anduve mucho en bus.

Comencé haciendo el Tour de 3 días por Uyuni y luego hice varios trayectos en bus por Argentina, pasando por La Quiaca, pueblos de la Quebrada de Humahuaca, Salta, Córdoba y, finalmente, cruzando desde Mendoza a Santiago.

Como el virus de la varicela tiene un período de incubación de 10 a 14 días (según leí luego en Internet), no tengo cómo saber en qué trayecto específico me lo contagié.

Sin embargo, sospecho que fue en el bus de Santiago a Mendoza, ya que pasó poco más de una semana entre que llegué a Chile y comenzaron los primeros síntomas.

Además en este último bus viajaban muchos niños, que generalmente son los que contraen esta enfermedad.

Cuesta Caracoles, en este bus me pasó una de las peores cosas viajando.
Cuesta Caracoles, entre Mendoza y Santiago, una de las carreteras más peligrosas del mundo. No estoy completamente segura, pero sospecho que durante este trayecto contraje la varicela.

 

Comienzan los primeros síntomas

Afortunadamente, alcancé a regresar a Chile antes de comenzar a sentirme mal.

Aunque de todos modos estaba viajando con seguro de viajes.

Y una vez que comenzó la enfermedad, me sentí realmente mal. Estaba con fiebre, dolor de estómago y mareos leves.

Y al día siguiente me comenzó a aparecer sarpullido.

El problema es que debido a mi edad, la varicela no es algo para tomárselo a la ligera.

El médico me advirtió que corría el riesgo de contraer neumonía o tener complicaciones en el sistema nervioso, así que debía tomar una dosis importante de antivirales.

¡Los próximos días fueron terribles!

La enfermedad me dio muy, pero muy fuerte.

Tenía todo el cuerpo con sarpullido. Tanto así que mi cara estaba deforme y la picazón no me dejaba dormir.

También tenía ciclos de frío, sudoración y fiebre que mantenía a raya con Paracetamol.

Además, me dio fotofobia, por lo que no soportaba la luz y debía permanecer todo el día en oscuridad.

También tenía dolor de garganta y un malestar general.

Por suerte, me recetaron unos antialérgicos que me provocaban mucho sueño, así que, una vez se me pasó un poco la picazón pude dormir gran parte del día.

Estuve así por casi una semana.

En este momento aún tengo algo de sarpullido, pero ya se me pasó la fotofobia, la fiebre y el malestar.

¡Finalmente!

 

Aún así, nada me quita lo viajado

A pesar de estos malos momentos, no me arrepiento para nada de haber hecho ese hermoso viaje por Argentina y Bolivia!

En el Hornocal, Norte Argentino.
Feliz en El Hornocal, Humahuaca, Norte Argentino.

Claramente esta es una de esas situaciones que escapan de nuestro control

y además de SIEMPRE viajar con Seguro de viajes, no hay mucho más que hacer.

Siempre estamos expuestas a contraer enfermedades (ya que no todas se pueden prevenir)

y no siempre tendremos la suerte de alcanzar a volver a casa antes de empezar a sentirnos mal.

De haber comenzado con los síntomas en Argentina, el Seguro de viajes hubiera sido mi única salvación.

Seguros Mondo

 


¡Eso es todo amiga!

Hasta aquí llegamos con los malos momentos que he vivido en algunos de mis viajes.

¿Qué hay de ti?

¿Alguna vez has tenido alguna mala experiencia viajando?

 Cuéntame en los comentarios.

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Estaré subiendo datos y tips regularmente.

¡Vamos por ese viaje!

 

 

Las 3 peores cosas que me han pasado viajando - Parte 2
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